Muchas veces, cuando hablamos de técnicas de oratoria o de capacidad de hablar bien en público, nos referimos a esa abstracta cualidad de “saber transmitir”. Está más allá de la teoría, los consejos y la práctica, pero es precisamente eso lo que permite dar verdadera “vida” a un discurso o a cualquier otra expresión plástica. Nos podemos conformar solo con hacer las cosas bien, pero la excelencia solo nace con el sentimiento, la implicación, el compromiso…
Y siempre que pienso en estas cosas me vienen a la cabeza multitud de ejemplos relacionados con la música. Es curioso. El más reciente se lo debo a Stephanie, una amiga y compañera de trabajo, y se refiere a la interpretación que hizo el cantante británico Robbie Williams del “My Way” de Frank Sinatra en uno de los teatros más conocidos del mundo, el Royal Albert Hall de Londres.
Es cierto que la canción ya hace mucho, pero sobran las palabras sobre la capacidad de Williams para ganarse a su audiencia con algo más que la simple interpretación de un gran tema.
¡Felices Fiestas!



Y cuantas cosas te debo yo a tí, querido compañero. Estoy contigo, transmitir es todo, mucho más allá de un buen físico o una buena voz- las cosas te tienen que llegar y sólo así nos convencerán