Archivos para 28 octubre 2010

Nos mudamos

Nos mudamos. Sí, este es el último post que escribo desde las que hasta ahora eran nuestras oficinas en la planta 17 de las Torres Colón. Y no es que este hecho tenga especial relevancia en la era del 2.0 y la virtualización (qué más da desde dónde escriba, os preguntareis), pero en el fondo seguimos siendo personas con nuestro corazoncito y desde aquí hemos visto la eclosión de las redes sociales o el nacimiento de los blogs (éste donde escribo, por ejemplo) y quién sabe con qué nuevos retos disfrutaremos, con gusto, en el futuro.

A partir del próximo martes, 2 de noviembre, empezaremos una nueva andadura desde la céntrica calle Prim (número 19, quinta planta). Con mucha ilusión, en una oficina moderna, funcional y sobre todo humana, seguiremos dando vida a esta ventanita de opinión. Y si encima estáis ahí para leernos de vez en cuando, qué más se puede pedir.

Eduard Punset y el test de marshmallow

Ayer estuve durante gran parte del día en el Congreso de Software que IBM celebró en el Palacio de Congresos de Madrid.  La agenda de la jornada, muy completa,  por cierto, incluía una ponencia de Eduard Punset. La verdad es que he tenido la oportunidad de escucharle muchas veces y suelo seguir su programa en La 2, pero ayer volvió a hacer referencia a un experimento que no recordaba desde mi paso por la facultad, cuando oí hablar de él por primera vez. ¿Conocéis el test del “marshmallow” o masmelo?

Como contaba ayer Punset, se trata de un sencillo experimento que llevó a cabo un psicólogo austriaco en los años sesenta (Walter Mischel) con niños de tres/cuatro años. Les sentaba en una sala y les ofrecía un dulce avisándoles de que tenían dos opciones: comérselo inmediatamente o esperar a que él volviera a la sala en unos minutos y si habían resistido la tentación, conseguir dos. Su objetivo era medir la capacidad de los pequeños para controlar los impulsos más primarios y el estudio, continuado a lo largo de casi 20 años, generó unos resultados sorprendentes. La mayoría de los niños que se comieron el caramelo fueron luego jóvenes con problemas de conducta y mejorables resultados académicos (en términos generales) mientras que los que superaron el desafío se convirtieron en personas más sociables, emprendedoras y constantes.

Curioso, ¿verdad? Pues ahí os lo dejo, por si alguien quiere hacer la prueba consigo mismo. ¿Con qué os quedaríais si os dieran a elegir entre medio millón de euros en mano hoy o 100 euros al día durante los próximos 30 años (más de un millón de euros en total)?…

De lunes post SIMO…

Hoy estamos de lunes post SIMO. Y no sé cuál de las dos cosas hace del día de hoy algo más especial. La semana pasada tuve la oportunidad, junto a varios de mis compañeros, de estar por la última edición de la feria acompañando a empresas como IBM, Lenovo o Vodafone y la verdad es que me sorprendió gratamente. Quizá es que mis expectativas no eran muy altas después de lo que vimos en la pasada edición o de saber que este año el evento quedaba reducido a un solo pabellón, pero he de reconocer que me volví de allí con buen sabor de boca.

Posiblemente SIMO no volverá a ser lo que era hace unos años pero es que seguramente no lo necesita. Las empresas allí presentes pudieron entrar en contacto con los profesionales y me parece un gran acierto la organización de conferencias y seminarios enfocados a intereses y mercados muy específicos. Creo que ese debe ser el objetivo, audiencias más reducidas pero más especializadas.

Por eso, estoy cada vez más convencido que este nuevo SIMO tiene un gran futuro por delante, incluso aunque falten o puedan llegar a faltar muchas de las “grandes” empresas, porque si bien ellas tienen otros foros donde compartir sus novedades con los clientes, para otras muchas compañías este puede ser un marco incomparable.


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