Esta semana leía un artículo que Juan Goytisolo publicaba en El País el pasado 22 de noviembre. El artículo muestra el contraste entre un periodista que todavía escribía y preparaba sus reportajes como se hacía antes de que apareciera Internet (con bolígrafo en mano, ni siquiera con máquina de escribir) con la fórmula de trabajo de algunos profesionales en la actualidad, incluidos los blogueros (un bloguero famoso en España visita a este periodista y se queda sorprendido por su forma ‘arcaica’ de trabajar’). Puede resultar increíble imaginar la existencia de un profesional ‘arcaico’ como el protagonista del artículo que menciono teniendo en cuenta los tiempos que corren, donde Internet se ha convertido en algo ‘imprescindible’. O al menos eso parece.
Al final del artículo el periodista ‘anticuado’ expresa su admiración al bloguero y reconoce su especialización en todas las materias al utilizar Internet; una irónica apreciación con la que parece cuestionar la credibilidad de la Red como fuente de conocimiento profundo. Y es que, ¿podemos considerar que sabemos de todo sólo por utilizar Internet? Es verdad que la Red ha abierto muchas puertas y ha ayudado a reducir el tiempo que se dedicaba en investigar para un trabajo, un artículo periodístico u otros proyectos. Ahora basta con meter el concepto que quieres buscar en Google y tendrás, no sólo información general, sino también opiniones de personas que no son necesariamente especialistas en la materia.
Lo cierto es que Internet ha abierto las puertas para que todos opinemos sobre lo que queramos, da igual que no seamos expertos. Y seguramente nuestras opiniones podrán ayudar a muchos. Pero, desde mi punto de vista, eso no significa que seamos ‘especialistas en todo’ ya que Internet no brinda todo el conocimiento para ello. De hecho, por el mero hecho de que ‘todos’ podemos opinar y expresar lo que queramos, son muchos los bulos que se han originado en la Red y que, por ejemplo, provocaron la alerta ante la posible muerte del escritor Jaime Bayly (artículo) o del ex-presidente de argentina Carlos Menem (artículo).
En definitiva, ¿es Internet una fuente fiable de conocimiento? Podríamos decir que sí, ya que nos permite acceder y contrastar datos concretos, resuelve dudas puntuales y proporciona información inmediata. Sin embargo, no puede considerarse sustitutivo del conocimiento experto. No debemos olvidar que la especialización en cualquier materia exige un conocimiento profundo: adquirirlo siempre es cuestión de tiempo, aunque la Red también sea un gran apoyo en el estudio de cualquier tema. La verdadera utilidad de Internet reside precisamente en su buen uso: saber navegar por la red e identificar las fuentes verdaderamente fiables nos ayudará a ser profesionales con nuestro trabajo.
Apenas hay un día que no me sorprenda descubriendo alguna nueva e ingeniosa muestra del denominado marketing viral en Internet, en las noticias de la noche o a través del mail de algún amigo.
La respuesta a esta pregunta podría depender de multitud de variables. Puede que solamos tener contacto habitual con ellos por necesidades de trabajo o que simplemente tengamos inquietudes personales. Pero, ¿Nos hemos molestado en preguntar a los propios protagonistas, los blogueros? ¿Sabemos qué opinan acerca del mundo de las consultoras y los departamentos de comunicación? ¿O qué es lo que más aprecian y cómo prefieren que se contacte con ellos?
Quién no ha leído o escuchado recientemente eso de que asistimos al definitivo ocaso del modelo del periódico en papel. Las crecientes pérdidas que están sufriendo por la “huida” de los lectores a Internet y la reducción en las inversiones publicitarias está acelerando su desaparición.




Comentarios recientes