Demasiada información, pero sin suficiente comunicación

Thierry Breton, CEO de la compañía de servicios tecnológicos Atos Origin, afirma que los correos electrónicos ya no son un medio viable de comunicación dentro de la empresa. Y se ha comprometido a eliminar el correo electrónico de la compañía en los próximos tres años.

Breton lo argumenta muy bien al mostrar cómo sus colegas están enterrados en unos 200 correos electrónicos cada día, cuya lectura les lleva de 10 a 20 horas semanales. La mayoría de sus empleados incluso invierten de dos a tres horas diarias en leer y escribir correos desde casa. Teniendo en cuenta que sólo el 10% o el 20% de los correos electrónicos son útiles, Breton consideró que su responsabilidad era encontrar mejores herramientas de comunicación.

Para resolver este problema creó un equipo de 30 jóvenes de entre sus empleados en todo el mundo, que le ayudaron a investigar mejores condiciones de trabajo. Descubrieron que el 90% del personal reclutado por Atos Origin de entre 20 y 25 años ni siquiera utiliza el correo electrónico en su vida personal. Su idea es muy simple y obvia: si la generación más joven ha abandonado los correos electrónicos, eso deberían hacer las empresas. Puede que erradicar los correos internos haga el trabajo más eficiente y más sano.

Cuando recibes 200 correos al día, ¿cómo estás seguro de que no pasas por alto un mensaje importante que deberías recibir? Seguramente copiaron a otras 20 personas de tu equipo y terminaste ignorándolo.

Hemos confiado mucho en los correos electrónicos para comunicarnos y hemos perdido una parte muy importante en las relaciones: la parte humana. La gestión de las personas o la colaboración en el trabajo debe hacerse en tiempo real y cara a cara. Tenemos las herramientas para trabajar cara a cara de forma sencilla con, por ejemplo, nuestros colegas en India o en Rusia, empleando herramientas como Skype. Es la mejor manera de ver si las personas que están “frente a ti” entienden y están de acuerdo con lo que estáis hablando. Mandar un correo y creer que el receptor lo entenderá y hará lo que esperamos no es una forma eficiente de conseguir resultados.

Otro ejemplo de cómo los negocios adoptan formas de comunicación más humanas es la tendencia entre las compañías de Silicon Valley de llevar a cabo “corrillos” en medio de la oficina cada día. Se trata de reuniones informales de 10 a 15 minutos en donde los empleados, de pie y en círculo, hablan de lo que han hecho ese día y de lo que harán al día siguiente. Me parece una forma estupenda de colaborar y promocionar el trabajo en equipo. ¡Yo sugiero que todos hagamos “corrillo” y dejemos de mandar correos!

Simone Moro y la cuesta de febrero en PR

La tan comentada “cuesta de enero” acaba siempre por convertirse en cuesta de febrero para muchos de los que trabajamos en comunicación.  Reuniones, anuncios, viajes, notas de prensa, convocatorias…todo ello para alcanzar con éxito la gran cima del Mobile World Congress, que ya tenemos  en el horizonte. Muchos de nosotros estaremos en Barcelona la semana que viene así que ya os contaremos qué nos encontramos por allí este año.

Pero os preguntareis qué tiene que ver ese tal Simone Moro al que menciono en el titular con todo esto. Bueno, pues el caso es que es uno de esos temas de actualidad que me ha llamado la atención estos días y que sirve como ejemplo de superación personal, en días tan duros como estos. Simone Moro es uno de los pocos alpinistas auténticos que quedan en el mundo, de esos románticos que se niegan a “vender como una gesta lo que no lo es” como dice él. En su afán por romper las barreras de lo que es humanamente posible, acaba de culminar con éxito la primera ascensión de la historia en invierno y en estilo alpino de un ochomil del Karakorum, azotado por vientos de más de 100km por hora y sensaciones térmicas de sesenta grados bajo cero. Esta sí que es una verdadera cuesta de febrero y si él ha podido…porqué no vamos a regresar nosotros al campo base de la calle Prim con éxito.

¡Buen Mobile World Congress!

My Way

Muchas veces, cuando hablamos de técnicas de oratoria o de capacidad de hablar bien en público, nos referimos a esa abstracta cualidad de “saber transmitir”. Está más allá de la teoría, los consejos y la práctica, pero es precisamente eso lo que permite dar verdadera “vida” a un discurso o a cualquier otra expresión plástica. Nos podemos conformar solo con hacer las cosas bien, pero la excelencia solo nace con el sentimiento, la implicación, el compromiso…

Y siempre que pienso en estas cosas me vienen a la cabeza multitud de ejemplos relacionados con la música. Es curioso. El más reciente se lo debo a Stephanie, una amiga y compañera de trabajo, y se refiere a la interpretación que hizo el cantante británico Robbie Williams del “My Way” de Frank Sinatra en uno de los teatros más conocidos del mundo, el Royal Albert Hall de Londres.

Es cierto que la canción ya hace mucho, pero sobran las palabras sobre la capacidad de Williams para ganarse a su audiencia con algo más que la simple interpretación de un gran tema.

¡Felices Fiestas!

La NASA y la vigencia de las ruedas de prensa

La mayoría de las secciones de Ciencia de los principales periódicos nacionales e internacionales recogen hoy en grandes titulares la noticia de la convocatoria de rueda de prensa de la NASA de mañana en su sede de Washington. La presencia de un gran número de reconocidos científicos ha disparado todos los rumores y muchos hablan de un hallazgo revolucionario en la búsqueda de vida extraterrestre. Saldremos de dudas en unas pocas horas (no voy a ocultar mi curiosidad J), pero la reflexión que quería compartir aquí va por otro lado.

En un mundo en el que el formato de la “rueda de prensa” cada vez está más cuestionado (en parte por la mala praxis de parte del sector, reconozcámoslo), de vez en cuando nos encontramos con excepciones tan maravillosas como esta. Hay otros ejemplos, por supuesto, como la mayoría de las intervenciones públicas de los deportistas de élite (otro día dedicaré un post especial a comentar la asombrosa figura de Mourinho) y eso nos debe hacer pensar un poco. ¿Son las ruedas de prensa una herramienta pasada de moda en este nuevo mundo 2.0?

Decididamente no, pero no por ello debemos olvidar que su uso indiscriminado por y para todo llega a generar rechazo e indiferencia. Seamos inteligentes y conseguiremos despertar entre los periodistas el interés que algunas noticias merecen.

Econred, la red social para autónomos y emprendedores

La verdad es que la actualidad informativa del día no es lo que se puede decir tranquilizadora. Entre las  inquietantes noticias sobre el ataque de Corea del Norte a una isla de Corea del Sur y el desplome de la Bolsa en nuestro país tras confirmarse el plan de rescate a Irlanda, me ha costado mirar algo más allá para comentar otra noticia, infinitamente de menor repercusión internacional, pero que hasta esta mañana me parecía interesante.  

La semana pasada se confirmó el lanzamiento de Econred, la primera comunidad social para autónomos y emprendedores. El éxito y las ventajas de las redes sociales han llegado también a este colectivo y desde un punto de vista de comunicación, debemos estar atentos a su crecimiento y desarrollo. Su objetivo parece claro: fomentar la colaboración entre los profesionales autónomos y ayudar a su promoción, pero las iniciativas que pueden derivarse de su uso, seguro que terminarán siendo relevantes para todos, empresas, trabajadores y profesionales del mundo del marketing y la comunicación.  

Una historia de Carlos Barrabés y Miquel Roca

Esta semana Vodafone ha celebrado en Madrid su feria de movilidad MOVE 2010. Tuve la oportunidad de estar por allí y disfrutar de algunas de las ponencias que se impartieron, pero si os cuento esto es porque, entre otras muchas cosas,  asistí a la presentación de Carlos Barrabés y volvió a dejar cientos de ideas –revoloteando sobre mí-  sobre las que reflexionar.

Empresario, emprendedor, miembro del Foro de Davos, consultor experto en innovación…creo que son pruebas suficientes como para pensar que siempre tiene algo interesante que contar.  Una de esas anécdotas que suele compartir y con la que personalmente no puedo estar más de acuerdo, tiene como protagonista a Miquel Roca. En una de las múltiples ruedas de prensa en las que participó en su día el político catalán le preguntaron por lo más importante que había hecho en su vida. Su respuesta no pudo ser más espectacular: “leer el periódico cada mañana”.

El mundo en el que vivimos es tan complejo y cambia tan rápido que si no nos esforzamos por comprender el contexto en el que vivimos, trabajamos y nos relacionamos seremos totalmente prescindibles (desde un punto de vista profesional, claro J).

El vertiginoso ritmo de nuestro trabajo en comunicación hace que a veces minusvaloremos el tiempo que tendríamos que dedicar a “estar informados” sin darnos cuenta de que es precisamente eso lo que nos dará la verdadera ventaja competitiva en un mundo donde el periódico que leía Roca cada mañana se ha transformado en un riquísimo abanico de nuevos soportes, plataformas y redes sociales.

Nos mudamos

Nos mudamos. Sí, este es el último post que escribo desde las que hasta ahora eran nuestras oficinas en la planta 17 de las Torres Colón. Y no es que este hecho tenga especial relevancia en la era del 2.0 y la virtualización (qué más da desde dónde escriba, os preguntareis), pero en el fondo seguimos siendo personas con nuestro corazoncito y desde aquí hemos visto la eclosión de las redes sociales o el nacimiento de los blogs (éste donde escribo, por ejemplo) y quién sabe con qué nuevos retos disfrutaremos, con gusto, en el futuro.

A partir del próximo martes, 2 de noviembre, empezaremos una nueva andadura desde la céntrica calle Prim (número 19, quinta planta). Con mucha ilusión, en una oficina moderna, funcional y sobre todo humana, seguiremos dando vida a esta ventanita de opinión. Y si encima estáis ahí para leernos de vez en cuando, qué más se puede pedir.

Eduard Punset y el test de marshmallow

Ayer estuve durante gran parte del día en el Congreso de Software que IBM celebró en el Palacio de Congresos de Madrid.  La agenda de la jornada, muy completa,  por cierto, incluía una ponencia de Eduard Punset. La verdad es que he tenido la oportunidad de escucharle muchas veces y suelo seguir su programa en La 2, pero ayer volvió a hacer referencia a un experimento que no recordaba desde mi paso por la facultad, cuando oí hablar de él por primera vez. ¿Conocéis el test del “marshmallow” o masmelo?

Como contaba ayer Punset, se trata de un sencillo experimento que llevó a cabo un psicólogo austriaco en los años sesenta (Walter Mischel) con niños de tres/cuatro años. Les sentaba en una sala y les ofrecía un dulce avisándoles de que tenían dos opciones: comérselo inmediatamente o esperar a que él volviera a la sala en unos minutos y si habían resistido la tentación, conseguir dos. Su objetivo era medir la capacidad de los pequeños para controlar los impulsos más primarios y el estudio, continuado a lo largo de casi 20 años, generó unos resultados sorprendentes. La mayoría de los niños que se comieron el caramelo fueron luego jóvenes con problemas de conducta y mejorables resultados académicos (en términos generales) mientras que los que superaron el desafío se convirtieron en personas más sociables, emprendedoras y constantes.

Curioso, ¿verdad? Pues ahí os lo dejo, por si alguien quiere hacer la prueba consigo mismo. ¿Con qué os quedaríais si os dieran a elegir entre medio millón de euros en mano hoy o 100 euros al día durante los próximos 30 años (más de un millón de euros en total)?…

De lunes post SIMO…

Hoy estamos de lunes post SIMO. Y no sé cuál de las dos cosas hace del día de hoy algo más especial. La semana pasada tuve la oportunidad, junto a varios de mis compañeros, de estar por la última edición de la feria acompañando a empresas como IBM, Lenovo o Vodafone y la verdad es que me sorprendió gratamente. Quizá es que mis expectativas no eran muy altas después de lo que vimos en la pasada edición o de saber que este año el evento quedaba reducido a un solo pabellón, pero he de reconocer que me volví de allí con buen sabor de boca.

Posiblemente SIMO no volverá a ser lo que era hace unos años pero es que seguramente no lo necesita. Las empresas allí presentes pudieron entrar en contacto con los profesionales y me parece un gran acierto la organización de conferencias y seminarios enfocados a intereses y mercados muy específicos. Creo que ese debe ser el objetivo, audiencias más reducidas pero más especializadas.

Por eso, estoy cada vez más convencido que este nuevo SIMO tiene un gran futuro por delante, incluso aunque falten o puedan llegar a faltar muchas de las “grandes” empresas, porque si bien ellas tienen otros foros donde compartir sus novedades con los clientes, para otras muchas compañías este puede ser un marco incomparable.

Las “muñequitas de Zapatero”

Esta mañana nos hemos desayunado con un artículo sorprendente, por decirlo de alguna forma. Ha servido para animar el debate durante la comida y ha hecho de este lunes lluvioso y triste un día algo más distendido. Estoy seguro de que muchos ya sabéis de qué hablo y lo habréis leído en alguno de los medios de comunicación que lo han comentado hoy.

Leo Wieland, corresponsal del diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (periódico de referencia en Alemania) nos ha regalado una satírica reflexión titulada “Las muñequitas de Zapatero”  En ella critica ácidamente el gusto por la moda de muchas de nuestras principales figuras políticas y principalmente de las Ministras del Gobierno. Así, por ejemplo se refiere a De la Vega como “De la Vogue”, destaca la promoción que hace Gonzalez Sinde del flamenco “por su gusto por los vestidos con volantes”, tilda de pasada de moda la barba de Rajoy o se sorprende de la capacidad de Duran i Lleida para cambiar de modelo de gafas.

¿Cómo se os queda el cuerpo? Al menos, el artículo se presta al debate. Yo creo firmemente en la libertad de expresión, vaya esto por delante, y por eso aquí hay opiniones para todos los gustos. Hay gente que piensa que no tiene nada de malo escribir sobre algo de lo que se habla en la calle y que incluso algunos de sus protagonistas alentaron posando para revistas de moda (hace unos años en la revista Vogue). Y otros muchos creen que si hay un colectivo en nuestra sociedad susceptible de ser criticado, ese es el de la clase política. Sus decisiones están sometidas a múltiples interpretaciones y si no se está de acuerdo con lo que hacen o dicen, es mejor decirlo, pero sin necesidad de rebajarse al terreno de lo puramente personal.  

Ambas posturas me parecen defendibles, pero al igual que en comunicación, creo que siempre hay que dejarse guiar por el sentido común y hay cosas que no dejan de parecerme, sobre todo, innecesarias.

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